No traer sin caos portátiles vocablos

obircse euqrop alubat rasa séver la soicnelis ogitrev conjuro

sábado

Cuando pienso en la farmacia de Platón


Lo presiento.Un día como hoy o como cualquiera, Equis estará hartx de ser un ser varadx en la multitud.  Me lo dice la espera que le está desesperando.
Cuando ese día llegue, Equis dejará su llanto para detonar su cabeza frente a mi, frente a tí y los demás.


Y no importará la opinión pública al respecto. Y no habrá justicia ciudadana para ella/él.
Será un demente, un orate. Uno más en el vórtice de los razonables y elocuentes siquiatras y doctores que sanan  la sociedad. Uno más para guardar en el manicomio de las verguenzas familiares.
Fedro y Sócrates reirán con sus memorias intáctas, abastecidos del Phármakon inefable que es amor, cura y veneno. 
Equis vive en ti y en mí, sin embargo, no podemos ayudarle. Cuando ese día llegue, el/ella no querrá nuestra  ayuda. Desparramará sus visceras a diestra y siniestra por opción/desición éticaprofunda indecorosa. Se lo llevará el río de los muertos olvidados, de los heróicos suicidas, de los vitalistas abatidos. Se lo llevará el mar que devuelve a Alfonsina, se lo tragará el mar de delirios de Pizarnik. Morirá solo/sola de tiempo, de ganas, de tabletas bicolores para la memoria.






Hermana siniestra
olvida tus pactos
nada puede la memoria
(de) cántame en la arena de ayer
cargame en tus brazos de campanada
Ven y sirvete los pedazos que se me caen al paso
El árbol está torcido bajo la hoguera
no hay leña que arder para abrigar al verdugo
El sauce sabe cuando llora
que el llanto no se lo lleva el río
Hermana desgracia
hermana espanto
despojame del sueño y el tiempo
quiero ser página en blanco
mancha en el agua
Ven y quítame esta cárcel que dicen las palabras
Las vacias/llenas
las todo/nada
las idea/sentido
No me dejes pedir(les) ayuda
No me dejes transportar estos vocablos sino para hacerlos arder


No me dejes aqui gritando
Hermana insenzata
Hermana peligro
Desde esta ventana veo desfilar millares de niños ciegos
que bajan por las montañas
que saltan de los techos
Alzo el cuello y los brazos por si alumbro
y vienen hacia mí marchando
y vienen hacia mí marchando


Foto: Paúl Amundaraín 
"Abismo de bloque y cemento"
Serigrafía sobre fibrocemento y pintura industrial

Y todo eso, con medio peso.




Hay tantos, pero tantos poetas... que a ratos quiero amputarme las manos.
Amarrarlas con un pelo grueso y dejar que se me sequen con el paso del tiempo. 

Ay de la poesía, la MÁS maltratada de las putas, desvirgadaPORTODOSLOSAGUJEROSEXISTENTES en un cuerpo estructuralmente llamado verso. 
Ahí en la palabra, el falo magnífico del lenguaje se lo mete al arte y por ende la belleza, parida está y vive alimentada de narcisismos. 
Hay tantas, pero tantas palabras escritas a sabiendas de que *no hay comunicación comunicable*que CREAN(do)con dualidades tan llenas/vacías -secas/fértiles- esperanzadoras/des(idem). Desflorada(ya)está la rosa.

Ay...el poetacreador, como le duelen las manos de tanto llevar y traer grafos. Los junta y amontona hasta que espontáneamente hacen el amor en un rincón de la palabra. 

Ahí está la megalomanía, la necesidad de asistir al acto voyeur y contemplar como Shiller, como Huidobro.

*ESTA FRASE LA LEÍ EN "LA CORBATA AZUL", GUIÓN TEATRAL DE UNA OBRA QUE PUEDE INFERIRSE*</div>


lunes

Los pájaros vuelan hasta Hitchcock


Madres de hoy y ayer.
Pasar del padre al esposo y del esposo al hijo y del hijo al nieto como un objeto que se revaloriza cada vez que se (re)considera su utilidad.
Madres del mañana.
Pasar del odio de Electra al amor de Edipo sin envidia fálica y sin llegar a ser Medea de manera sana y estoica salvo ante la pérdida del cabello o los dientes.
Mujeres pariendo ladrillos.
Consignadas y resignadas a reproducir la industria humana de matrices y prolapsos
de contenidos y contendores
de una humanidad asesina y enferma de mal nacidos e incesto
(que siempre luce brillante después de la pasada del chancho eléctrico).
Mujeres en cuclillas pariendo adoquines que calzan perfecto en el asfalto del camino construido durante años, durante siglos, durante EL TIEMPO.
Edificando palmo a palmo y de hijo en hijo los cimientos de una vida
afortunada en el amor que ha tocado mi puerta
suerte que escuché el toc-toc y no estaba fuera de casa.
Y repetirse frente al espejo que lasuertedelafealabonitaladesea/
lasuertedelafealabonitaladesealasuertedelafea/lasuertedelafea...
Soportar la náusea a la espera de un beso cálido a fin de mes cuando los bolsillos llenos reavivan el fuego y es más fácil reinventarse "el placer".
Y levantarse una mañana más sin deseos infanticidas.
Limpiar el polvo en los muebles de mi propio horror y muerte.
Aliñar la sopa sin confundir sal y arsénico.
Afilar los cuchillos y trozar al/él cerdo.
Obviar el vello púbico que pende de el labio de él.
Cuidar la higiene bucal para que no vuelva a despreciarme.
Alimentar al cuervo para que no coma de mi carne anciana.
Alimentar al cuervo para que no coma de mi carne anciana.

jueves

A partir de las contradicciones del natalicio



El Radal es un arbusto de la familia de las Proteáceas, de follaje no perenne y que acá se conoce también como nogal silvestre. El Ramal es una división que resulta de algo con relación y dependencia de ello, como rama suya."El último ramal" es un documental de los primeros que tvn realizó con tono bicentenario. En él se cuenta de un pueblo al que sólo se puede acceder en tren y está en la última estación de una olvidada ruta ferroviaria. Entre los varios chilenos pintoresquitos aparecía una anciana que se excusaba por el olvido de la real fecha de nacimiento de sus hijos:
-en esos tiempos, cada seis años llegaba un notario del registro civil y había que juntar a todos los niños y ponerles nombre y fecha, dijo ella.
Por ende, (lo confirma la fuente histórica del pueblo) todas las personas nacidas o muertas en ese lapso eran registradas según el día en el que el funcionario público acudía hasta Infiernillo. En el caso de mi padre, el notario apareció el dieciocho de febrero. Mi abuela no vivió en ese pueblo y su relación con el equívoco de la anciana se debe a otros motivos. Su hijo, católico fervoroso, buscó sus registros bautismales y se halló fechado y nacido el veinticuatro de octubre. Lo primero que dijo cuando me contó el suceso fue: entonces, ya no soy acuario, ahora soy escorpión.
Es bastante obvio suponer que la fecha descubierta tiene más posibilidades de corresponder al real día en que nació, puesto que aún en las mejores condiciones de aislamiento, todo pueblo, aunque se llame Infiernillo, tiene una capilla y un bautizador. Sin embargo, como no hay registro histórico confiable y mi abuela no vivió en Infiernillo, nada sabemos y de nada tenemos certeza, este hombre de sesenta y cuatro años y yo.
Pensé como sería tener esa edad y ver todo el yo puesto en semejante duda cósmica.
Yo tampoco sé qué hacer porque como en el horóscopo egipcio soy Taueret, o sea, un hipopótamo, pero en el horóscopo maya soy un jaguar (Balam), y en el azteca un caimán, no siempre logro estar segura de que el cuerpo que habito sea antropomorfo.
Eso sí, después de unos días nos volvimos a ver y me dijo que en el fondo no importaba. No importa cuando haya nacido y cómo estaban alineados los planetas en ese momento, lo importante es que los designios de dios son inescrutables y sólo él sabe que hace y cómo lo hace para que los notarios lleguen hasta los infiernillos y los curas a bautizar en sus capillas, así que sólo él sabe cuándo estoy de cumpleaños. Después tomamos once, y después de eso plantamos un Sauce, el árbol que somos según la astrología celta, que es de la familia Salicaceae y no es un nogal silvestre.

martes

Los ojos rotos como todo.

Usted ha de reinventarse,
ha de recrearse,
habrá que resignificarlo todo
porque el todo que es una se desmorona de sólo pensarse y ya nada...
y así para delante y para atrás como el cangrejo.
El lenguaje le imposibilitará el decir y usted irá en busca de más palabras
y volverá con el saco roto,
otra vez vacio,
y soñará que el lenguaje no puede ni quiere
y se vuelve otra vez con el vacío saco roto todo monótono monólogo del yo.
No podremos hablarnos otra vez
hasta que nos perdonemos los pequeños y precisos cortes en la falange de los dedos.
No podremos reencotrarnos hasta que absolutamente todo se derrumbe
frente a los ojos de la conciencia
y el ser y el estar
tan insoportables por estos días
se hagan más llevaderos que este,
en la sombra tirada.
Inmensas ganas de morir en el intento del suicida hiperbólico,
inmensas ganas de representar imágenes de espanto
porque sólo el horror nos ha de despertar
las siguientes mañanas.
La pregunta por cuántas habitan el cuerpo
y la respuesta unívoca de las certezas,
ahora que,
todas al unísono responden.

lunes

Ella es caperuza



Ella siempre siente los lobos (detrás de sí), punteándole la inocencia cálidamente. Desea, en el fondo de su alma, someterse ante la necesidad y el instinto, aunque la culpa la esclaviza.
De manera espontánea, se imagina a si misma amarrada a la cama en vez de su abuelita, proyecta mentalmente una y mil veces la penetración ejecutada por el lobo, por todos los lobos posibles a un mismo tiempo; ávida y jadeante supone el acto sado amatorio y se ve devorada lentamente en las fauces del lobo feroz e ideal.
Ahora desearía quemarse las manos. Quemarse profundamente la yema de los dedos para castigarse definitivamente y no masturbarse nunca más, sin embargo; no puede ni quiere dejar de llevar los dedos más adentro y en lo profundo toca la femineidad que le remuerde la conciencia, al mismo tiempo que su vulva, ya consciente de la degeneración y lujuria de su género no masturbatorio, voraz amputa su mano derecha. Manca, pero resignada, decide abrirles la puerta y las piernas a los leñadores y lobos que hacen fila en su jardín. La abuela cobrará la entrada.